Buscado el Pasaporte
“¡Chamo, me llegó el mensaje del SAIME para que vaya a buscar mi pasaporte!” le comenté a mi grupo de amigos, los cuales expresaron su felicidad / tristeza con una frase, “Que bueno, ¿pa’ guardarlo?, porque tendrás que… para poder viajar ahorita”.

En ese mismo momento, salí corriendo a buscar mi lapto para verificar que el documento había llegado a la Oficina del SAIME de El Ujano en Barquisimeto, entro con mi usuario y contraseña y aun aparecía en una opción muy parecida a “Enviado…” tras actualizar par de veces mi explorador, en efecto, el circulo rojo cambió a verde y la opción “Recibido en oficina” estaba disponible, todo esto lo veía mientras pensaba, ¿Por qué coñ#… tanta emoción, si sabes que tendrás que venderle el… alma al diablo para poder viajar? pero mis esperanzas de salir, aunque sea a turistear, fuera del país, no morían ahí. Era un miércoles de agosto, cuando todo esto ocurría, el mismo día, que pensé ir a buscarlo el lunes siguiente; era final de semestre en la Universidad donde estoy dando clases, lo que significaba “vacaciones” o, sinceramente, dormir un poco más. Debo confesar que me cuesta en demasía acostarme temprano y por ende, madrugar no es mi fuerte, transcurrió el fin de semana y el domingo, planeé ir el lunes, a eso de las 10am mas o menos, pasar por el SAIME de El Ujano a buscar mi pasaporte, cuando en ese mismo momento entro a Facebook y veo un post de un ex compañero de trabajo, contando su experiencia en la búsqueda del pasaporte, sus palabras eran algo como, “Llegué a las 5am y salí a las 4 de la tarde…” y bueno, #AhíEmpezóElPeo, obviamente pre dispuesto a que llegara el lunes, me acosté a dormir, y para resumirles las próximas dos semanas siguientes, ni pensé ir a buscar el fulano pasaporte.

Casualmente, en esas mismas semanas, el bendito mensaje del SAIME le llegó a todo mi grupo de amigos, por lo que conversamos en distintas oportunidades ir a buscar el pasaporte, todos, para no aburrirnos en las largas horas de cola que nos tocaría, pasaron 1, 2, 3 semanas y decidimos ir el miércoles 3 de septiembre, “nos paramos bien temprano y nos vamos a buscar la cuestión…” a lo que todos respondimos, como buenos guaros, “dale, si va”.


La Travesía

Llegó el martes por la noche, nos dimos cuenta qué, dos de mis amigos les tocaba en una sede, y a MamaGeral (La mamá de par de mis amigos) y a mi, nos tocaba en “Barquisimeto II” por lo que armamos la logística, “Mi mamá y yo salimos a las 4:45am, te paso buscando a ti, luego a Andrés, mi mamá y tu nos dejan en donde nos toca y luego se van para El Ujano, lleva platica para que desayunemos empanadas”, todo parecía fácil y sin mayor complicación, sólo debía mentalizarme en que debía madrugar para ir a buscar eso.

4:45am del miércoles 3 de septiembre, como lo habíamos pautado, suena la alarma, el sueño y el mal humor pueden más que yo, 5 minutos más, me llaman y entre la joda de amigos, me mandan a despertarme y a vestirme que en “dos minutos” estaban afuera de mi casa, así fue, hice las labores de rutina antes de salir de casa y en “dos minutos” estaba listo, (Mentira, estuve listo a las 5:03am)… 5:15am, “Chamo, nos jodimos… el carro no prende”, vestido, con un sueño infeliz y con muchas ganas de irme a dormir, insulto a mi amigo y me devuelvo a mi cama… A las 5:57am suena el teléfono de nuevo y un “prendió el carro, vamos pa’ allá” quitó el sueño y fui corriendo hasta la puerta de mi casa, ahí estaba MamaGeral, con cara de destruida, también por el sueño.

Dejamos a los muchachos, y en el camino, Geral y yo, convencidos en que “por ser miércoles, quizá no haya mucha cola, la gente necesita trabajar y no se van a escapar a mitad de semana para ir a buscar un pasaporte…” llegamos a las 6:12am (…) =)… alrededor de 300 personas en la entrada del SAIME, más unas 80 rodeando el portón de la institución. Mi cara, un poema, recordé por qué estamos tan mal, por qué nos encanta una cola y todo eso. Me dirigí al último de la cola, una señora morena, de ojos verdes, muy amargada ella, “Señora, buen día, ¿esta es la cola para retirar el pasaporte?” a lo que respondió, “Ah mundo hijo, usted está más perdío’, esta es la cola para la cédula (donde estaban las 300 personas aproximadamente) y pa’ que pasaporte hijo, si pa’ Quibor no piden eso, que pa’ eso es lo que nos alcanzan los churupos”, mi cara volvió a ser un poema, pero esta vez con un toque de felicidad – por lo menos no me esperaba la cola de 300 personas -. Repetí la misma acción, me dirigí al último de la cola (la que rodeaba el portón) y le pregunté a un señor, “Buen día, ¿esta es la cola para retirar el pasaporte?” a lo que respondió, “Sí menor, pero teneis’ que anotarte en una lista que tiene la doncella de allá…” Volteé la mirada en busca de la preciosa doncella, sin éxito, sólo encontré una bella dama, de leggins rosados, con franela atigrada, gorra nike y una mirada que solo decía, “Es aquí mardito, vení pa’ querete…” corriendo hacía su dirección, le dije un buenos días con amor acompañado de un gracias mi amor, luego de haberle dado mi nombre y número de cédula.

Una vez listo el proceso de anotarme en la lista de la doncella, fui hasta una preciosa colina (de escombros) a esperar, qué algún día, los tan agraciados y proactivos trabajadores del SAIME, empujaran ese portón y la gente, sin importar la fulana lista, hiciera estampida sobre los pobres gatos que dormían del lado de adentro de la institución.

7:28am, la doncella pega cuatro gritos y dice, “Mis amores, vamos a organizarnos, porque a las 8 abre esta cuestión, voy a ir nombrándolos y se van poniendo uno de tras de otro como en el liceo, ¿oyeron?. Yo era el número 102, mientras transcurría el conteo, salieron los líderes emergentes, esos que gritan más que otros y se adueñan hasta de la lista de la doncella. Una señora, reclamaba el desorden muy cerca de la doncella, ella era la número 105 y ordenaba “vamos a ordenarnos, colaboren, la lista va por el 27 apenas, así que los otros números retírense de aquí…” mientras yo reflexionaba, ella nos reclama orden y colaboración, gritando al lado de la doncella, siendo la número 105, me confundía y le echaba la culpa a la cultura – aquí todos quieren ser líderes, tanto, que nadie lo es -.

8:06am, sale un señor, casi mascando el agua, muy educado y con mucha fuerza, se asomo entre el portón y la pared y dijo, “Buenos días mi gente, voy a abrir el portón, cuidao’ con los deos, si ustedes ya tienen su lista, ordenense como quieran, que a todos los vamos a atender”… En efecto, abrió el portón y los pobres gatos salieron corriendo (por la estampida), yo, como buen venezolano, también corrí, con la intención de que ningún avispao’ me fuese a quitar mi puesto. Afortunadamente mantuve mi lugar en la cola, la doncella ya no era la líder, supongo que por su tono agudo de voz, a lo que otra compañera de cola agarró la lista y se puso a “verificar” que ningún “pila” estuviese en el puesto que no le corresponde, luego de varios minutos, con orgullo, mencionó, “Saqué a tres que se pasaron de pilas, es que ellos creen que me van a ver la cara de qué”, cuestión que me causó gracia, seguía echándole la culpa a la “cultura del venezolano”.

8:25am, un famoso político acompañado de 3 uniformados con cara de adolescentes se acerca a la cola y con un grito, expresó, “Buenos días a todo el pueblo de Lara y los que nos visitan…” Era Gabriel Guerrero, “el nuevo jefe de esta oficina” según sus palabras, sus instrucciones parecían un discurso del difunto ex presidente Chávez (¿Por qué todos hablan así?), eso sí, el mensaje se entendió clarito, “Con el recibo que le dieron a usted, que tiene todos sus datos, por favor, escriban todos sus datos por la parte de atrás para agilizar el proceso”… Sí, redundante, pero bueno, quería salir rápido de eso… Los 3 uniformados proceden a recoger los recibos y nos indican que avancemos en la cola, una cola sin fin, puesto que el primero se había desaparecido, en ese momento quedamos sin rumbo alguno, a lo que uno de los uniformados, con su voz de militar comentó, “Ya la cola se disuelve, ahora deben esperar que se consigan los pasaportes, ojo, no hay orden alguno, el primer pasaporte que salga, no necesariamente es el primero de la cola; una muy bonita acotación, sobre todo cuando ya tienes 2 horas y media de cola, 4 horas y media despierto.

El tiempo bipolar de Barquisimeto, nos acompañó con un sol de playa y un frío de Cubiro, el sol nos quemaba, pero de repente llovía, perfecto, también porque no había ni un toldito, 9, 9:30, 10am, por fin me llaman, paso entre los 290 que ya eramos, arrecostón por aquí, arrecostón por allá, pero bueh, lo que uno hace, esperanzado por un pasaporte. Llegúe hasta la mesa, donde se supone debía firmar, y el señor identificado con chemisse del SAIME me dice, “¿Tu eres Aristimuño?” bastó con decirle que sí, para que me contara sobre su esplendida historia con un tal “Aristides” que nada tiene que ver con el Aristimuño, ni con el Aristides de Malanga, pero bueno, firmé y me dieron mi pasaporte, sin sobre, sin comprobante, sólo el pasaporte, (siendo claros, debían darte el pasaporte con un pasaje por lo menos pa’ China… Sí ajá); media hora más, llaman a Geral (la mamá de mis amigos) le dan su pasaporte y nos fuimos corriendo cual complacidos y felices hacia el carro, abrimos, nos sentamos, nos miramos y nos preguntamos ¿Y ahora?, a lo que respondí, “he preparado un bonito lugar para guardarlo, por lo menos lo resguardaré del polvo”.


Patria Que Herida
 

Nos mal acostumbraron y nos calamos hacer las colas que sean necesarias, así sea para comprar un café. El tema de conversación era “la travesía” que viven cientos de venezolanos haciendo colas, por cualquier cosa, incluso, uno de los compañeros de cola, manifestó su molestia por hacer cola hasta en los moteles, me indigné, pero me dio mucha risa.

Quiero creer que esto de las colas, sólo es una nube negra sobre nuestro país, aun creo profundamente en esta tierra, con sus doncellas y todo, creánme. Me molestó hacer cola, pero fue divertido observar y ver con análisis tantas personalidades, tantos personajes, que sólo en UNA COLA nos pudiéramos encontrar.

La apatía de los funcionarios públicos ya está prácticamente arraigado en la sangre, es difícil encontrar una buena atención en las instituciones del estado, entiendo que deben lidiar con gente como yo, todos los días, durante horas seguidas. Las excusas de “pero antes debías pasar días para que te dieran un pasaporte” cuestión que jamás justificaré, porque las cosas se hacen bien, o no se hacen, de nada sirve “digitalizar” un proceso si igualmente debes calarte 6 horas de cola, es absurdo, prefiero una verdad a un plan beta, que ni ellos mismos saben cuando solucionarán. No debemos jamás justificar un “por lo menos duraste 6 horas”, es que ni 10 minutos, en pleno siglo 21, en un país tan rico como el nuestro, calarnos una cola sólo cuando sea necesario, sólo nos convierte en cómplices, claro, sino hacemos cola, no comemos, no nos bañamos y hasta más, es parte de estos sentimientos bipolares de subsistir en medio de esta crisis que varios, no quieren reconocer. Repito, espero que todo esto sólo sea una nube negra sobre nuestro país.

Así termina esta travesía, con un pasaporte que dormirá, a partir de hoy, dentro de las gavetas de mi mesa de noche, prevenido para cuando “se pueda” comprar un pasaje en más de 20mil bolívares.

Si tienen algún comentario, o anécdota, déjenla aquí abajo y disfrutemos del placer de ser Venezolanos, viéndole el lado positivo a esta patria, tu patria, nuestra patria, ¡Patria, patria, Patria Que Herida, tuya es mi vida, tuya es mi alma, tuya es mi amor! Y que no se les olvide, que “pase lo que pase, seguiremos teniendo patria”

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