Y al pasar la frontera que nos separaba, me doy cuenta que prefiero ser espectador que protagonista… Porque si es verdad que admiré siempre su capacidad de trascender, la firmeza de sus pasos y la contundencia de su voz que me convenció… le entregué todo sin calcular el daño colateral que estaba en juego.

Jamás pensé que su caminata y los movimientos de su cabello emulando las olas de un mar picado arrasarían conmigo… Lo supe desde siempre, y me declaré víctima desde un principio… Y ella, como tsunami en el pacífico, así de contradictorio arrasó con todo a su paso, incluso conmigo; que solo le ponía metáforas al sentimiento… no a la vida.

Y sí, ella ignoró fronteras también por mi, pero el problema de los desastres naturales es que en sus intenciones de alertar al mundo, terminan arrollando a quien convirtió sus errores en virtudes. Lo malo fue haber fingido tener el control de las situaciones… Terminó arrollándome y adueñándose no sólo de mis pensamientos, sino de las ganas de estabilizar la vida.

Derrumbó todos los piquetes y la muralla de este corazón que se abría para ella. Todo a su paso se hizo suyo, pero no midió. Y ahí van… mis restos y los suyos desvaneciéndose en la tierra, sin culpables adjudicables.

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FRONTERAS: Siempre admiré su capacidad de trascender con cada paso que daba, la firmeza de sus pasos me ancló más de una vez a las decisiones a ojos cerrados, ¿Y como no confiar? Si la contundencia de su voz convencía siendo falso o verdadero. Siempre admiré su capacidad de poner a prueba mi delirio cuando caminaba, batiendo el cabello como estela de olas de un mar picado. Lo supo y nunca dejó de agitarlo, sabía que perdería cada batalla en contra de sus movimientos, me atontaba y se adueñaba de mí, las veces que le dió la gana. Siempre admiré su manera de ignorar fronteras, no conocía límites ni lugares, tiempos ni espacios, me ganaba cada una de las guerras que planteó, y yo como funcionario de inmigración, fingí tener el control de las situaciones, sabiendo que pasaría para adueñarse de mis pensamientos, una, dos, y las veces que fueran necesarias. Derrumbó las fronteras como cual ciclón, todo a su paso se hizo suyo para engrandecerse y ahí van… los restos de mí siendo suyo, siendo mía.

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