QuiceYUltimo
¡Nos volvemos a leer! Luego de varios días ya el blog huele a guardado, les cuento, la verdad no era por falta de tiempo, es que no tenía ideas claras de un próximo post, pero hoy, desde mi oficina  navegando por internet, me topé con un artículo de @meseali que nada tenía que ver con par de ideas que venían rondando por mi cabeza, y que de hecho, ya había empezado a desarrollar, para escribirlas por aquí.

“Cómo el haber renunciado a mi empleo corporativo para crear mi empresa emergente me j*dió la vida” un título que sin duda alguna puede llamar la atención de cualquier humano que esté interesado en emprender un proyecto, y más aun de ese que no recibe un “quince y último”, y atención con esta frase, que la estaré usando a lo largo de esto, que les contaré. No sé si les ha pasado alguna vez, pero casualmente, al leer dicho título, me enganché con el artículo y no hubo asignación que despegara mi vista del computador, la narranción de la “miserable vida” de @meseali describe, en algunas instancias, las experiencias que a mi edad me ha tocado vivir, y lo digo orgullosamente.

En la primera parte de este cuento, que escribe @Meseali y que es traducido por @vanessawilbat pude identificar cierta parte de mi vida, específicamente un “exquisito” momento, ese precisamente, en el que vivía “feliz” por tener mi “quince y último” asegurado pero que no podía disfrutar del todo, por tener que atender, la fuente de ese mismo “quince y último”, total, que vivía sólo para trabajar. A las 7:30am llegaba a la radio que gerenciaba y salía a las 7 de la noche, llegaba a mi casa y vivía con el equipo de sonido encendido – hasta para dormir – y los fines de semana, debía ir también, así sea para “echarle un ojito” a la radio y ver que todo estaba en orden, (¿Se imaginan trabajar un domingo?, bueno yo lo hacía, y vaya que lo disfrutaba). Y aquí es donde se viene lo ambiguo y se preguntarán, “¿Si tan seguro estabas de tu quince y último, que te hizo abandonarlo?”, pues les cuento, hay un solo motivo y una sola razón, me cansé de los jefes, a lo que un buen profesor, pana y ahora colega, le agregó, “te cansaste de los jefes y bien rápido”, por supuesto, con sólo dos años de haber egresado como Licenciado en Comunicación Social y con algún tiempo trabajando en medios, desde estudiante, pude entender la dinámica de los jefes, de los dueños de grandes empresas y más, y sinceramente, así fue, me cansé de los jefes.Pero volviendo al tema, ¿en que momento cambié mi quince y último, por “la idea loca de hacer mi propia empresa e ir tras los sueños”? en el momento en el que me dí cuenta que estaba trabajando y dando mis ideas al sueño de otro, algo que @Meseali, también cuenta en el post.  También me aterraba la idea de tener que enfrentar a mis padre y comentarles “la idea loca” de que había renunciado a la radio donde trabajaba, para emprender mi propia empresa. Por supuesto, cuando conté los motivos de mi salida de esa empresa, el apoyo de mis padres fue rotundo, sin embargo, poco apoyaban la idea, quizá descabellada, de querer montar mi propia empresa.

Así que empecé a trabajar en ello, y se vinieron las preguntas, donde me permitiré citar, cierta parte del texto de @Meseali:

«Y cuéntame, ¿cómo va tu negocio? ¡¿Sí está creciendo?!»

No importaba qué dijera; no pude hacerle entender que una empresa necesita más de un día para crecer.

Novia, amigos y círculo social

Tenía la novia más comprensiva del mundo. Dicho esto, había llegado el momento de compartir la noticia con mis amigos, los cuales se hallaban ocupados ascendiendo los escalones de sus carreras en el exclusivo mundo corporativo.

Les dije a todos que acababa de dejar mi trabajo para seguir mi sueño de iniciar mi propia empresa. Algunos de mis amigos se fueron alejando poco a poco, probablemente porque pensaron que andaba mal de la cabeza ya que era el segundo trabajo «de ensueño» que dejaba en un corto período de tiempo.

Aunque el resto de mis amigos me apoyó, había, sin embargo, algo extraño en mi relación con ellos:

Pronto me di cuenta de que estaba evitando las reuniones sociales.

Cada vez que me reunía con esos amigos, no tenía mucho que contar cuando me decían, una y otra vez, cosas como «Oye, ¿cómo va tu empresa? Vas a ser el próximo Zuckerberg, ¿no?» y «Hombre, estamos muy orgullosos de ti y estamos segurísimos de que pronto llegarán los inversionistas».

Sin embargo, me dí cuenta que invertía mucho tiempo en ver, como los demás, miraban la idea que iba poco a poco armando y convirtiendo en “empresa”, se tornó tedioso tener que explicar como funcionaría un “negocio en internet” y entonces fui reduciendo mi circulo social a lo menor posible, obviamente acompañado de malos y buenos ratos, pero era lo que había decidido en el momento y se que nadie iba a hacerme cambiar de opinión, estaba convencido de mi idea, y empecé a contagiar mi emoción a compañeros que habían creído en mi, en otros trabajos, a lo que @Meseali comenta:

“El único lugar en el que me sentía cómodo era cerca de mis pocos amigos emprendedores. Era cierto, solo un emprendedor puede entender a un emprendedor.”

Por otra parte, El Dinero era para varios el lenguaje universal, para mi, el dinero era importante, pero tan solo sería el impulso para llegar a desarrollar la gran plataforma de mi “proyecto de vida”, obviamente, se ponía cuesta arriba la cuestión, porque ya no percibía ese “quince y último”, se agotaban los ahorros y pedir dinero a los padres ya no era una alternativa, (aquí una recomendación personal, jamás, nunca de los nunca, se les ocurra hacer negocios con sus novias o parejas, pueden entender por el aroma del amor, pero recuerden, que el dinero, no es amigo de nadie).
Nació el proyecto, lo echamos a andar, caminó y hoy en día no soy millonario, pero haberme cansado de mis jefes tan pronto, me enseño a tomar cada situación del emprendimiento de una empresa, como enseñanza pura, cada mes en la oficina es una clase magistral que recibo, no tengo lo mejor, pero estoy seguro que no pudiera estar tan feliz y contento con lo que hago en otro lugar.
@Meseali nos deja en su post algunas preguntas, que fui respondiendo en mi caso, les describo a continuación:
1. ¿Estás preparado para afrontar la presión social?
En principio me importaba demasiado lo que diría la gente, sobre todo, mi circulo de amigos y mi familia, “Cuando uno tiene amigos y familiares que no son empresarios, estos no entienden realmente lo que uno está tratando de alcanzar, y la presión del resto de allegados será aún mayor.”

Por eso eran los grandes encontronazos de opiniones, cuando decidía – ya sin la presión de un jefe –  dedicarle horas extras a lo que sería mi empresa, aprendí a pegar alfombra, mantener servidores, entender lenguaje HTML, entre otras cosas.

2. ¿Eres soltero/a o tienes una pareja que te apoya incondicionalmente?

Esta pregunta la responde el mismo @Meseali al final de la interrogante, “Si no eres soltero/a, asegúrate de que tu pareja entienda que es normal que a veces no se tenga la mentalidad ni para un simple beso.
Sí, para un beso con lengua como debe ser.” Y eso mismo, en mi caso, la define.3. ¿Tienes suficiente dinero en efectivo que te dure por lo menos un año?
Para mi no fue limitante y no porque contaba con la cartera de mis padres, sino que siempre he sido partidario del “querer es poder”, hace 4 años, monté mi empresa con 400 Bolívares, fue la primera inversión que realicé.
Meseali dice: “El éxito llegará a pasos lentos, y el dinero se esfumará con rapidez. Debes ser inteligente; empieza a planear desde el primer día.” Y eso lo aprendí tarde, pero ya empiezo a ponerlo en practica, recuerden que todo aquel que tiene una persona jurídica a su nombre, no necesariamente es millonario.4. ¿Estás listo para dormir solo unas cuantas horas al día?
¡Y no lo estaba! Lo entendí aquella madrugada cuando tuve que pegar alfombra con pega de zapatero, junto a uno de mis amigos, donde juntos agarramos una nota nada normal, pero que disfrutamos el resultado final, entre risas propias, que produce el efecto de echar pega de zapatero en una oficina encerrada, saben a lo que me refiero.5. ¿Cuál es tu definición de éxito?
Y de manera magistral me identifico una vez más con @Meseali, que dice: «Es bueno tener un destino al cual viajar; pero es el viaje lo que cuenta al fin y al cabo». Y sí que estamos disfrutando de ese viaje.

Por cierto… en youtube me encontré este video, que siempre uso al final de mis charlas y ponencias a las cuales me invitan gracias a la “loca idea de dejar un quince y último por montar tu propia empresa”, se llama “El camino del éxito” de un bloggero español.

Finalmente, esa frase que siempre rondó en mi cabeza “Me cansé muy pronto de los jefes” la reafirmó @Meseali con una frase de Tony Guskin, al final de su post y que también citaré a continuación.

«Si no construyes tu sueño, alguien te contratará para que le ayudes a construir el suyo».

Ahora mi trabajo es seguir haciendo lo que me gusta, compartiendo lo que se y ofreciendo oportunidades a los que, como yo, tiene un sueño. También, en mi área, me ha tocado ser vocero y pregonero del periodismo libre y independiente, no es más periodista aquel que le cuelga el carnet de un medio, que aquel que lo ejerce libre e independiente, y eso he logrado contagiarlo entre amigos y colegas, aprovechando, irónicamente, la coyuntura política, social y económica por la que atraviesa el país.Desde este, mi blog, mi caja para guardar escritos les recomiendo 100% leer el artículo de @Meseali, con detalle y sin apuros, más aun si están interesados en el área de emprendimiento y si tienen la idea de dejar el “quince y último”.

P.D: No tengo “quince y último” pero sólo le rindo cuentas – de mi salud y vida personal –  a mis padres. ¡Y soy feliz, haciendo lo que amo!

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