Y así lo mantenía, entre el vaivén de sus caderas, y el vaivén de lo que sentía. Lo de “la esperanza es lo último que se pierde” era su credo, su religión y su premisa. Después de todo cualquier destello en la oscuridad, también era luz. 

Breves- Cualquier latido es amor Una montaña rusa de emociones, un día de sol con lluvia, un chocolate simple, un café helado. Esas cosas fascinantes sin sentidos, que sólo dejan la reflexión a flor de piel.

Una sonrisa en silencio, un dalmata sin manchas,
un ciego sin bastón,
un sentimiento sin corazón.

Así la aceptó, así la conquistó,
sin conquista y sin pistas,
con flores sin olores.

La esperanza vibraba más que su celular, un martes por la tarde.
Y al ocaso, un adiós y un “no soy la misma”
dictaron la misa de la confusión.

Le quiero, pero sin sus “pero(s)”,
con sus destellos de luz, o su falsa espiración.
Total, para el esperanzado, cualquier latido es amor.